Todo el mundo adora a su jefa, Muramata-san, y a su subordinado, Kaji-kun.
Muramata-san tenía un secreto. Era una mimada y llorona a la que le encantaba que la consintieran… y era secretamente amante de su subordinado, Kaji-kun.
Además, tenía una «lengua bífida»: la punta de su lengua se dividía en dos.